Las agencias de inteligencia francesas están investigando activamente una serie de incidentes de vandalismo deliberado en las principales rutas ferroviarias de alta velocidad del país, confirmaron hoy las autoridades. La interrupción, que incluye tres ataques incendiarios que dañaron infraestructuras cruciales, ha afectado gravemente al transporte en toda Francia, especialmente en vísperas de los Juegos Olímpicos de París de 2024.

Las medidas de seguridad se han intensificado tras el sabotaje, que tuvo como objetivo la red de alta velocidad TGV operada por SNCF, la compañía ferroviaria nacional de Francia. El acto vandálico ocurrió a última hora de la noche y consistió en la destrucción de cajas de cableado en puntos estratégicos, lo que interrumpió las principales rutas, incluidas las que unen París y Lille, y otras conexiones clave en el este y el oeste de Francia.
El ministro de Transporte, Patrice Vergriete, anunció que los ataques fueron sofisticados y coordinados, lo que sugiere que el autor del ataque era un experto. El primer ministro Gabriel Attal se hizo eco de este sentimiento en las redes sociales, calificando los incidentes de “actos de sabotaje” meticulosamente planificados para paralizar el transporte. Confirmó la movilización de los servicios de inteligencia nacionales para rastrear los orígenes y detener a los responsables.
El impacto de las interrupciones es generalizado: SNCF informa de que más de 800.000 pasajeros se han visto afectados. La compañía también ha indicado que se prevé que las alteraciones y cancelaciones del servicio continúen durante todo el fin de semana mientras se realizan las reparaciones. En respuesta al caos, el operador ferroviario ha estado en comunicación directa con los viajeros, aconsejándoles que retrasen los viajes innecesarios y ofreciéndoles reembolsos e intercambios de los billetes afectados.
Las especulaciones sobre los posibles autores son numerosas. Las autoridades han mencionado a anarquistas de extrema izquierda y entidades extranjeras como posibles culpables, y las recientes detenciones han aumentado las preocupaciones sobre los intentos de desestabilizar los próximos Juegos Olímpicos. El presidente Emmanuel Macron había señalado anteriormente las posibles amenazas de adversarios extranjeros destinadas a perturbar el evento internacional.
En Londres, los pasajeros que se dirigían a Francia en el Eurostar en la estación de St. Pancras han sido advertidos de posibles retrasos. Del mismo modo, el operador ferroviario alemán Deutsche Bahn ha indicado posibles cancelaciones y retrasos significativos en las rutas a Francia debido al vandalismo. Mientras Francia se prepara para albergar sus primeros Juegos Olímpicos de verano en un siglo, los ataques han provocado la condena de varios funcionarios gubernamentales, que enfatizan las implicaciones más amplias de tales interrupciones en la seguridad nacional y la paz simbólica de los Juegos Olímpicos. Se ha desplegado personal de seguridad adicional en las principales estaciones de tren de París para reforzar la seguridad y tranquilizar al público y a los visitantes internacionales.
